8 razones motivacionales para decidirse y empezar a hacer una dieta

¿A qué nos referimos con razones motivacionales para tomar la difícil decisión de -finalmente- empezar un régimen de alimentación para bajar de peso?
Son razones de peso, pues todo es verdadero, que tomarlas en cuenta es un buen elemento motivador, si se piensa seriamente en ello y si realmente queremos vernos mejor y superarnos, para trabajar los aspectos de nuestra personalidad que nos acompañarán en este proceso:
  1. Lo que haremos no será una dieta temporal, sino cambiar nuestra calidad de vida, nuestro modo de comer o hábitos alimentarios de modo que ya no volveremos a ser la persona que éramos antes
  2. Nuestro cambio físico y en hábitos redundará en un mejor nivel de satisfacción con nosotros mismos, aumentando nuestro nivel de felicidad y nuestra actitud mental
  3. Adoptar un plan alimentario serio y completo nos obligará a enfrentarnos con la necesidad de adoptar el hábito de realizar actividad física regular, lo que contribuirá -si lo incorporamos definitivamente- a mejorar nuestra vida cotidiana llegar en mejores condiciones a nuestra ancianidad
  4. La gimnasia física, además de ayudarnos a oxigenar nuestro cuerpo -y nuestro cerebro- y a producir endorfinas, contribuirá para una adecuada ejecución de los procesos metabólicos evitando la acumulación de grasa en el cuerpo
  5. Es bueno proponerse planes y llevarlos a cabo. Aunque la dieta nos parezca algo desagradable y quizás "inevitable", ya mismo desde la toma de decisión de seguir todos los pasos, los tiempos, las comidas y los alimentos (y evitar otros), nuestra mentalidad se va transformando, se vuelve proactiva, de a poco hace que nos vayamos dando cuenta de nuestra capacidad como humanos para transformar el medio exterior (transformar, por ejemplo, nuestro entorno alimenticio) y a nosotros mismos, lo que si se lleva a otros planos de nuestra vida la transormará sin dudas positivamente.
  6. Podemos hacerlo. Es posible: esa imagen que está ahí en nuestra imaginación puede convertirse en algo real. Nuestra mente comprende que si no comiéramos de tales malas maneras, si evitásemos ciertos alimentos y realizásemos algunas tareas en el gimnasio sin dudas nuestro cuerpo cambiaría y mejoraríamos, pero a veces nos cuesta hacerlo. Mas ¿por qué no pensar en que precisamente lo bueno es que es posible, que estamos deseando algo realizable y bueno para nosotros, y no una quimera? La prueba de que es posible llegar al objetivo de nuestra dieta (perder cierta cantidad de peso, cambiar la figura, cansarnos menos) son las otras personas que lo han hecho, y miles de testimonios nos muestran que si podemos hacerlo...entonces podemos hacerlo!
  7. Avanzaremos hacia una alimentación consciente al conocer bien los procesos del organismo relacionados con la ingesta de ciertos alimentos, y en algunos casos con la realización de ciertas actividades. Con el tiempo, sentiremos el poder de comer algo sabroso, o de personalizar nuestras comidas y dietas porque sabremos perfectamente cuál es su aporte nutricional, alejándonos de las comidas (y de los modos de elaboranlas) que no son sanas.
  8. Evitaremos enfermedades. Una buena dieta lo primero que enseña es que hay que comer mejor, por ejemplo realizando varias comidas diarias para evitar la acumulación de grasa y para favorecer la recuperación y reproducción de tejidos, por ejemplo de nuestra masa muscular. Pero además, una dieta equilibrada y completa mejorará sensiblemente nuestro sistema inmune, tanto como su combinación con la gimnasia, lo que hará realmente de nosotros personas mejor preparadas para que nuestro organismo evite contraer enfermedades y actúe adecuadamente como respuesta de protección e inmunidad ante amenazas en nuestros tejidos celulares.

Alimentos para ganar masa muscular y recuperar tejido del músculo luego del entrenamiento deportivo

Otra de las razones por las cuales cualquiera sea el plan alimentario que se siga no hay que andarse con hambre es que cuando tenemos tal sensación es porque nuestro organismo necesita nutrientes y al no tenerlos se pone en marcha un proceso de degradación muscular para proporcionar energía a la sangre.
Este proceso, llamado catabolismo, es muy conocido por los deportistas y conocerlo -y conocer los alimentos que lo evitan- es importante para las personas que quieren aumentar su masa muscular, sea por fines estéticos, deportivos, etc.
De lo que se trata es de favorecer un proceso bio-fisicoquímico llamado anabolismo, que opera de modo inverso, es decir, que los nutrientes de nuestra diaria dieta se transformen en tejido muscular para ganar masa.
A continuación les dejamos una lista con los alimentos que ayudan a recuperar el músculo después de un esfuerzo deportivo prolongado -por ejemplo, en el caso de maratones y pruebas de competición similares, está probado que luego de tres cuartos de hora comienzan a verse afectados los músculos, que comienzan a degradarse- o de un entrenamiento muy intenso, o bien a ganar masa muscular independientemente de si se hace ejercicio o no.
La clave: tienen que ser alimentos que aporten al cuerpo un alto nivel de proteínas de calidad y que sean al mismo tiempo bajos en grasa.

* Pechuga de pollo: proporciona 22.8 gramos de proteínas cada 100 gramos del producto, en tanto que por la misma cantidad de pechuga aporta solamente 0,9 gramos.
* Clara de huevo: aporta, cada 100 gramos 11 gramos de proteínas y tiene sólo 0.2 gramos de grasa.
* Leche desnatada: cada 100 gramos aporta 3,5 gramos de proteína y solamente 0,1 gramo de grasa.
* Leche desnatada en polvo: cada 100 gramos aportan 35 grs. de proteínas y 1 gramo de grasa.
* Carne de buey: provee de 21 gramos de proteínas y 4 gramos de grasa cada 100 gramos de este alimento.
* Pollo a la parrilla: 20,5 gramos de proteínas y 5,6 gramos de grasa aportan los 100 gramos de producto.
* Pechuga de pavo: por cada 100 gramos de pechuga que consumimos ésta nos aporta 24 gramos de proteínas y tan solo un gramo de grasa.
* Soya: los 100 gramos de este producto proporcionan 36.6 gramos de proteínas y 23,4 gramos de grasa insaturada.
* Atún, los 100 gramos dan 23 gramos de proteínas y 12 gramos de ácidos grasos (Omega 3).
* Bacalao: 17 gramos de proteínas y 0,3 grs. de grasa por 100 gramos de este saludable pescado.
* Bonito: 23 gramos de proteínas y 6 de grasa aportan los 100 gramos.
* Garbanzos: los 100 gramos aportan 20 gramos de proteínas y 3,5 grs. de grasa.
* Filete de ternera: los 100 gramos de este alimento proporcionan 20,6 gramos de proteínas y 1,8 gramos de grasa.
* Cerdo sin grasa: 22 gramos de proteínas y 3,4 gramos de grasa aportan los 100 gramos de esta carne.
* Lentejas: los 100 gramos que se consumen nos aportarán proteínas por 23,5 gramos y grasa en la cantidad de tan solo 1,5 gramos.
* Guisantes: cada 100 gramos que comemos nos aportan 23 gramos de proteínas y 1,4 grs. de grasa.

Es decir, entonces, todos estos alimentos ayudan a tener más músculo, porque al ser bajos en grasa y principalmente proteicos ayudan a la formación de tejidos musculares cuando se hacen ejercicios intensos, con fuerza o deportes en general.

En qué se diferencian los glúcidos, las proteínas y los lípidos en los alimentos

Cuando más conozcamos sobre los nutrientes que nos proporcionan los alimentos y sobre el modo en que actúan en el organismo, mejor preparados estaremos para tener una alimentación diaria nutritiva y saludable con arreglo a una mejor respuesta de nuestro cuerpo tanto para las necesidades del diario vivir como para la prevención de enfermedades.
Los lípidos son en realidad materias grasas que están contenidas en los alimentos. Algunos ejemplos de lípidos son la nata y la crema de la leche, la mantequilla y los aceites.
Casi todos los alimentos contienen tanto lípidos como proteínas y glúcidos, pero su función será diferente para el efecto que tenga en el organismo dependiendo de cuál de estos tres componentes sea el predominante.
Es decir, contribuirán más o menos para una nutrición completa no según la presencia de uno de estos componentes sino a cuál sea el que mayoritariamente se encuentre en ese alimento.
Por ejemplo, en la composición nutricional de la leche está presente la grasa, pero es predominante la lactosa -también llamada azúcar de la leche-, por lo que no es un lípido sino un glúcido.
Los diferentes tipos de proteínas, por su parte, que cumplen una importante función en la recuperación y creación de tejidos musculares, son combinaciones de distintos aminoácidos.
Además de sus funciones básicas para el organismo, las proteínas contribuyen en gran medida a que tengamos sensación de saciedad -algo que muchos hemos comprobado.
Algunos alimentos que podemos incorporar a nuestras comidas y dietas que dan un importante aporte proteico para una buena nutrición son los huevos, el queso, los embutidos y carnes como la de res, cerdo y aves.
Los glúcidos, también llamados carbohidratos, por su parte, consisten en moléculas que son metabolizadas en glucosa por nuestro organismo y deben estar presentes en la dieta diaria.
El almidón y los azúcares son característicos glúcidos y su función en los procesos del organismo es aumentar el nivel de azúcar presente en la sangre, expresado en el Indice Glucémico, luego de que hemos comido un alimento que los contiene.
Algunos ejemplos de alimentos de este tipo son el pan, la soya, los garbanzos, las lentejas, las verduras, las frutas, el arroz y las patatas.

Lista básica de nutrición con la alimentación según tipo de alimentos

Todo buen plan alimentario cotidiano debe incluir alimentos que sean suficientemente variados y ricos nutricionalmente como para satisfacer todas las necesidades que derivan del buen funcionamiento de nuestro organismo.
Para un adulto, no existe un único alimento que por sí mismo provea de todos los nutrientes que la vida requiere, lo que es necesario recordar cada vez que nos encontramos con una monodieta.
En cuanto a los tipos de alimentos que se necesitan para estar en las mejores condiciones, son los siguientes:
* Alimentos básicos. Frecuencia: en cada comida.
Como el arroz. Se los denomina básicos porque por sí mismos proveen alguna cantidad de proteínas, energía, vitaminas y minerales.
Alimentos básicos son las frutas llamadas amiláceas (los amiláceos son alimentos ricos en algodón), como el plátano (banana), la manzana y el mango.
También los tubérculos amiláceos, como la patata, el ñame, el boniato, la mandioca, el taro y la tania son considerados alimentos de carácter básico.
Y asimismo los cereales, como la cebada, el trigo, el sorgo, el mijo, el maíz y el mencionado arroz, la gran base de muchos sabrosos platos.

* Legumbres. Frecuencia: diaria.
Una manera de ver por qué es necesaria una alimentación variada para una buena nutrición con un cuerpo con energía y un sistema inmunitario sano es notando que cuando se combinan las legumbres con algún alimento básico aumenta la calidad de la proteína.
Algunas legumbres características: soja, cacahuete, lentejas, arvejas y frijoles.

* Carnes y lácteos. Frecuencia: regularmente.
Estos alimentos proporcionan al organismo proteínas de calidad, minerales, vitaminas y energía. Incluyen el pescado y derivados como el huevo.

* Frutas y hortalizas proveedoras de Vitamina C. Frecuencia de consumo: diaria.
Conocidas porque cumplen una ineludible función en fortalecer el sistema inmune, ayudando a combatir infecciones. En todo listado completo y adecuado de nutrición se recomienda incluir el consumo de moras, piñas, granadillas, guayabas, limones, toronjas, naranjas, coles y tomates.

* Frutas y hortalizas que aportan Vitamina A. Frecuencia: diaria.
Se recomienda incluir en la dieta mango, albaricoque, papaya, melocotón, zanahoria, calabacín, pimiento verde, mango y hortalizas de hoja verde, como la espinaca, la acelga, las hojas de mandioca, y las calabazas.

* Grasas, aceites y azúcar. Frecuencia: habitual.
Aunque se quiera bajar de peso, el organismo necesita algunas cantidades de grasa, por ejemplo para procesos neuronales, y de azúcar que proporciona energía. No deben eliminarse, aunque deben consumirse adecuadamente. Ambos alimentos ayudan a mantener el peso del cuerpo y a la recuperación de los tejidos. Pueden consumirse bajo la forma de azúcar de mesa o miel, y la grasa puede encontrarse en quesos y pescado, por ejemplo.

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